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In treatment; y nosotros, en tratamiento, con nuestro terror…
Planos y contraplanos; enfoques al rostro y juegos con las miradas, la gesticulación, las manos, el sudor, la ira, los miedos. Un psicoterapeuta, y un paciente enfrente suyo. Treinta minutos por sesión que harán el deleite del espectador, con un fascinante Gabriel Byrne que tiene el papel de su vida, y que como anillo al dedo le viene. Capítulos semanales; cinco sesiones para cada una, cuatro con pacientes suyos, y una quinta en la que el actor, con sus crisis, se expondrá a lo mismo que sus clientes días atrás con otra psicoterapeuta, una amiga del pasado. Una maravilla de la televisión, que ya me tiene enganchado. Rodrigo García, el director, baña esos pocos minutos de sesión con la sensibilidad del que hace algo con esmero y cariño. Sólo diálogos, caras frustradas, miedos y sueños que salen al exterior, normalmente, después de encontrarse frente a frente consigo mismo, frente al terror de ser descubierto por el peor de nuestros conocidos: nosotros.
Darthz 
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