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Hipotermia.
Hubo un tiempo en que los amantes de los musicales se dividían entre los que preferían “Fiebre del sábado noche” o “Grease”. Yo lo tuve, lo tengo y lo tendré claro, me quedo con Brillantina. En el fondo esta división que parece superflua no lo es, lo que aquí está debatiéndose es si el musical debe tender al drama o a la comedia. Y yo prefiero totalmente lo segundo. No hay que extrapolar esto a un debate de ópera o zarzuela, que son los dos igual de válidos, pero en materia cinematográfica pienso que los musicales que más me han llenado son los cómicos.
Respeto mucho a los seguidores de esta película, pero no me pone. La música de los Bee Gees es desigual, y algunos temas son del todo caducos. El guión me parece desorientado, una sensación de azar, de lanzar el dado cada vez que cambia de escena a ver por donde tirar. Y los actores para ser un musical bastante limitados, es verdad que Travolta llena la pantalla, pero no siente la actuación, está en una nube, no está sintiendo la profesión sino disfrutando el momento, y eso es diferente.
Y luego la dirección de John Badham, no me convence, tiene dos problemas, por un lado se le nota bastante verde en la planificación de escenas de interiores y coreográficas, y sobre todo me parece que el género del musical le interesa más bien poco. No tiene respeto por algunos números, los corta o los interrumpe, personalmente creo que se encontró con el proyecto y lo hizo como una oportunidad de empezar en esto del cine de verdad, pero para hacer un gran musical hay que sentirlo muy dentro y Badham no lo hace, al menos que yo sepa ni se ha vuelto a interesar nunca más por el asunto.
Tres atractivos bailes y tres buenas canciones, no pueden dar para más de un cinco. Lo siento pero es lo que hay.
vircenguetorix 
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