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"Un nuevo día para comenzar. Siempre supe que seríamos amigas. Un mutuo sentimiento escondido, pero ahora se manifiesta esta experiencia espiritual."
Soberbio y complejo drama sobre pasiones no correspondidas, manipulación, engaño y las falsas apariencias. Retrata de manera magistral la entrada de un ser que llega a nuestra vida llenando nuestros vacíos con las ilusiones que nos provoca... Construyendo con ellas castillos en el aire cuya caída puede ser tan fatídica que nos puede destrozar hasta el alma… Con un espectacular duelo actoral entre Judi Dench y Cate Blanchett, es la historia sobre dos mujeres muy distintas entre sí, pero que sufren al convertirse en víctimas de sus deseos y al comprobar que la seducción puede ser destructiva.
Bárbara es una profesora que ha dedicado su vida a la enseñanza. De carácter fuerte y dueña de una mentalidad poderosa, profundamente meticulosa y observadora. Su rutina consiste en ver transcurrir generaciones de estudiantes; viendo como los tiempos y todo cambia rápidamente. Como antes les confiscaban cigarrillos y ahora son cuchillos y cocaína; los grandes progresos que se aprecian en nuestra sociedad. Ha llegado una nueva docente al colegio. Sheba Hart. Alta, rubia, hermosa, de hechizante mirada azul, cutis entre lirio y azucena, labios rosas y sensualidad innata; irradiando a cada paso su feminidad e inteligencia; la luminosa princesa que inmediatamente deslumbra los ojos de la veterana.
Pronto toda su atención recae plenamente en ella. Se la pasa siguiéndola, analizando cada uno de sus movimientos, como el lobo que acecha a su presa; como alguien que se está enamorando perdidamente. No pierde ningún detalle. Todo en Sheba resulta fascinante. Desde el tono de su voz, la manera en que pasa su mano por su cabello una y otra vez; hasta como se siente orgullosa, disfruta y se divierte de ser un inconsciente objeto de deseo. Bárbara ya no es la misma. Comienza a poner más cuidado en su imagen, a arreglarse el cabello, a comprarse ropa nueva. Y, sobre todo, vuelve a hacer algo muy importante: sonreír.
Y es inevitable estremecerse al contemplar a esa imponente Judi Dench, esa anciana profusamente arreglada y con un ramo de flores en sus brazos, sentada en la sala de esa joven mujer, hermosa, heterosexual, casada y con hijos de la cual se ha enamorado... Pese a todo esto, esta allí; sonriendo, viéndola bailar lascivamente al ritmo de un compás cadencioso. ¿Que ve en ella? Una oportunidad, una amistad, una ilusión, una pasión... Muchas cosas. Ha sido tanto el tiempo que ha pasado en la desesperanza teniendo como única compañía interminables filas de libros y adolescentes rebeldes que Sheba es como el Sol que nunca había iluminado su cielo grisáceo. Un tesoro muy brillante que no piensa dejar escapar. Pero no cuenta con que Sheba vivirá su propia historia de pasiones imposibles al tener una aventura con unos de sus alumnos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: A Sheba le pasa lo mismo que a Bárbara. Ambas acaban de despertar después de mucho tiempo. Algo nuevo a llegado sus existencias haciéndolas sentirse vivas, deseadas, felices, ilusionadas... Algo que las aleja de sus realidades carentes de satisfacción y plenitud... Para ella no es de ninguna manera sólo sexo casual, caricias prohibidas y besos furtivos en la oscuridad; es sentir de nuevo su corazón palpitando a mil por hora mientras su alma es acunada por la sensación de estar recibiendo un poco de amor...
Pero, ¿Que pasaría si tuviéramos en nuestras manos a ese ser que deseamos? ¿Si su secreto nos diera poder y fuera la presa que en cualquier momento podríamos matar fácilmente? ¿Nos aprovecharíamos de esa situación, de tenerlo dominado para así poder retenerlo a nuestro lado? Probablemente. Tras descubrir su secreto, Bárbara pronto disfruta acorralándola, jugando con ella; viendo en eso la posibilidad de llegar a algo más íntimo; utilizando el miedo de Sheba como su principal arma.
La película también nos habla de los errores que cometemos a lo largo de nuestra vida y que con el paso del tiempo se van haciendo cada vez más evidentes, hasta llegar a puntos como el de Sheba. Por fuera, es la imagen de la perfección, de la mujer moderna y exitosa; pero su realidad es muy distinta. No es una mujer feliz porque esta casada con un hombre que no ama. Y esta debe ser la realidad de muchas personas, quienes comparten su vida con alguien a quien dejaron de amar hace mucho o que sencillamente nunca amaron, pero a quien sin embargo besan cariñosamente en la boca todos los días diciéndole que lo quieren mucho.
¿Por qué los seres humanos nos entregamos a pasiones en ocasiones casi enfermizas sin contemplar las consecuencias que nos puedan traer? ¿Por qué llegamos a adorar con locura y fervor a musas y a dioses cuyo amor, belleza, esplendor y pureza nunca serán para nosotros? Los deseos no se pueden domesticar y siempre están allí, latiendo en el inmenso y profundo mar donde habitan. Siempre nos aferramos a sueños y esperanzas que nos gusta disfrazar de posibilidades verdaderas. Pero todo corresponde a dos cosas. La primera, es lo que todos anhelamos en esta vida, nuestra meta podría decirse. Esa búsqueda eterna, ese dulce paraíso con el que soñamos todas las noches. La recompensa por la que a veces se nos exige derramar nuestra propia sangre: la felicidad. Lo segundo es algo más profundo. Es de lo que todos quieren huir. Algo que a la mayoría le aterra pero que muy pocos saben apreciar y disfrutar, pero que indudablemente nadie quiere tener como destino final. Esa respuesta fría, cruda, seca, tal vez poética… Nunca estúpida ni absurda… Siempre ambigua e inextricable, cubierta a veces por el sutil y melancólico perfume del dolor: la soledad.
"El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir."
-Marcel Proust
Candy Perfume Boy 
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