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El precio de la fama
Kevin Smith marcó un precedente en el mundo del cine independiente al escribir y dirigir “Clerks”, una de las más grandes comedias que han existido (a mi gusto). Ingeniosa a no más poder, esta cinta se compró el corazón de los estadounidenses y de gran parte del mundo. Lamentablemente, tanto fue el éxito de este debut, que su creador se dejó dormir en los laureles y continuó su carrera cinematográfica tratando de autocopiarse y complacerse basado en la misma formula tan eficaz.
Bajo el alero de una compañía importante, Smith creó “Mallrats”, clara continuación de “Clerks”. Si bien no es una mala película, al momento de compararla con su antecesora todos tenemos que preguntarnos que diablos fue lo que le pasó a este gordo mamón y mal hablado. Lo cual no es tan difícil adivinar: las presiones de un estudio grande para crear un producto exitoso, mutilaron con sus tijeras gran parte de la frescura de los diálogos tan famosos del cineasta, donde las groserías y perversiones varias abundaban cada 3 segundos de parlamento. El resultado fueron diálogos bastante sosos que sin duda podrían haber sido mucho mejores, pero su estructura fue estrangulada por miedo al rechazo de un publico mainstream.
El segundo factor importante: el hecho de contar con un presupuesto brutalmente mayor que el de “Clerks”, le pasó la cuenta a la imaginación de Smith. Me refiero a que teniendo todo en bandeja, prefirió gastar su tiempo en horrorosas secuencias de acción-fantásticas, carentes de cualquier gracia. Hablo de las escenas de Jay y Silent Bob, un dúo que en la cinta anterior tenía un rol mucho más pequeño pero esencial en el éxito final de esta. Quizás al no estar limitado por el dinero, Smith se dedicó a hacer lo primero que se ocurriera en vez de gastar un poco de seso en crear diálogos como por ejemplo el mítico dilema sobre los obreros que trabajaron en la Estrella de la Muerte.
Con un elenco de actores profesionales a su disposición- de los cuales destaca Jason Lee (el único que realmente le encaja al espíritu del mundo Smith), además de sus comparsas Jeremy London y Ben Affleck (interpretándose a si mismo, como siempre)- estos no pudieron darle la vitalidad a un guión bastante gris y muy poco gracioso, que además reboza de la autocomplacencia de Smith, me refiero a sus múltiples detalles cinéfilos y de comics, que a esta altura aburren. Además contó con actrices bastante más bellas que en la anterior experiencia: sobre todo Shannen Doherty y Clair Forlani (un verdadero ángel).
Sigo pensando que este cineasta tiene talento de sobra (sobre todo como escritor), pero después de “Clerks” debería haber hecho un giro y probado con otras posibilidades, en vez de seguir repitiéndose hasta el fin de los tiempos, para alimentar su megalomanía compulsiva.
De la debacle posterior a “Clerks”, solo podría salvarse “Chasing Amy”, una comedia distinta y original, pese a ser bastante llorona es su desenlace.
Entwistle 
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