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¡Que bien hablan!
Da gusto oír una película así, deberían pasarla por la radio todos los días para que nuestro léxico recibiera una inyección de cursilismo y banalidad formal.
Luppi es un genio, empieza a desbarrar discursos y no solo no aburren, sino que son la leche de interesantes, ese acento...pero es que en esta película lo hacen por turnos, acaba Luppi y el testigo es recogido por Poncela y sus pajas mentales, posteriormente y sin anestesia le toca a Roth, que poniendo permanentemente o bien cara de atormentada o bien cara de salida nos pega unos discursos dramáticos que nos quitan el sentido...vale, de acuerdo, cuando le toca el turno al Botto la caga, pero no todo puede ser perfecto.
La película no se puede negar que es interesante, entretenida y arriesgada, porque que sintamos pena de unos adinerados vividores no es plato fácil, uno viendo la peli no puede evitar decir : "Joder, ¡cuanto vicio!", verlos con cara de atormentados en la mansión de lujo de la costa andaluza mientras toman el sol y se ponen hasta las cejas de coca y champagne es super duro, desde luego más de uno se cambiaba por estos cuatro pijos vividores y sus "problemas".
Pero, la verdad, la película es muy recomendable y tiene algo que la hace muy interesante.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Lo peor de la peli sin duda es el final , el discurso de Botto por vídeo es la esencia del snobismo, el peor defecto de esta película, con lo fácil que era decirlo en persona...
pelderoke 
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