Excelente película del maestro injustamente olvidada que cuenta con una historia muy bien contada e interesante, y con un Montgomery Clift soberbio en el papel del padre Logan. La temática se centra en un conflicto moral por el secreto de confesión, que hará que el padre Logan no pueda revelar al verdadero culpable del asesinato del film. Hitchcock vuelve a tratar el tema que más utilizó en su filmografía, el falso culpable, aquí encarnado por un genial Montgomery Clift. También hay que destacar el resto del reparto y en concreto al personaje de Otto Keller, muy bien interpretado.
El mismo director infravaloró la película, comentando incluso que no debío haberse realizado. Hitchcock no estuvo contento con Montgomery Clift y al parecer, no simpatizaron mucho durante el rodaje. El maestro decía que fue difícil trabajar con él porque era un actor metódico y neurótico, diciendo también que la interpretación que hizo era muy sombría y poco matizada, sin embargo, todos podemos ver que la actuación quedó excelente, y fue incluso elogiada por el mismo Truffaut.
Es una película muy intrigante, contada de una manera muy inteligente, con un gran guión. Hitchcock confunde y deja espectante al espectador cuando vemos que el padre Logan asiste a la casa de Vilett la mañana siguiente a su asesinato. Con las únicas palabras de la actriz Anne Baxter, "Somos libres", Hitchcock desconcierta al espectador, que sabe que el cura ha ido a la casa por otro motivo, como después nos cuenta muy bien el maestro con ese excelente flasback relatado por Anne Baxter. Me encantó el recurso del flasback en la película, quedó muy bien.
spoiler:
También hay que destacar la mejor imagen del film, y es esa que corresponde al único momento en que el padre Logan duda entre decir la verdad o quedarse callado, respetando el secreto de confusión. En el momento en que me refiero, el padre Logan deambula por las calles de la ciudad debatiéndose en su interior entre lo objetivo y lo subjetivo. Vemos el protagonismo de la arquitectura religiosa en un plano en el que se ve al padre Logan como una figura pequeña, de lejos, en la misma imagen en que aparece la escultura de Cristo llevando la cruz, simbolizando la cruz particular que tiene el cura, dudando entre hacer lo que debe o lo que querría hacer.
Por último, me gustaría descacar el excelente final, en el que todos conocen la verdad sin que el padre Logan tenga que pronunciar ni una sola palabra sobre lo que ha ocurrido durante todo el film. El momento después del juicio está lleno de tensión y los acontecimientos se precipitan dando lugar a grandes momentos, muy emotivos, y cerrando así una gran película de Hitchcock, tristemente olvidada e infravalorada. No se la pierdan porque es genial.