|
Verla para ná es tontería
"Interview" no es una película. Es un experimento, una performance, una obra de teatro filmada, un clinic stanislavskiano... vamos lo que se quiera, menos una película. Durante ochenta eternos minutos, cámara temblequeante al hombro, se puede ver evolucionar a Steve Buscemi y Sienna Miller intercambiando frases supuestamente viscerales y emotivas que harán las delicias de los que se opinan, generalizando alegremente, que cine independiente es sinónimo de frescura y originalidad. O de los que opinen que el cine tiene que ser realismo, cotidianeidad, un reflejo del día a día... vamos, como "Callejeros", pero con actores.
¿"Interview" es fresca? Hombre, las lechugas y las merluzas pueden ser frescas pero una película no, digan lo que digan los ignorantes que se llenan la boca con adjetivos inverosímiles. ¿Original? Pues tampoco, si tenemos en cuenta que es un remake de una peli homónima (que no he visto, ni ganas que me han quedado) de Theo Van Gogh. ¿Es realista? Ni mucho menos: aunque intente presentar esa clase de estética de cercanía, basta con centrarse un poco en lo que narran para darse cuenta de que están a siglos-luz de cualquier persona normal. Definitivamente, ¿es una película? Rotundamente no, al menos en el sentido habitual de la palabra.
Ya sabemos que no es fresca, que no es original, que no es realista (aunque quieran venderlo así) y que no es una película... ¿pero es por lo menos agradable de ver? Ésto ya es más difícil de contestar y depende de lo que cada uno busque cuando va al cine. El guión ofrece a los dos personajes protagonistas (protagonistas por cojones, porque no sale nadie más que diga dos frases) abundantes coartadas para sacar todo su repertorio de registros interpretativos: lloros a lágrima viva, sollozos, lloros contenidos, risa floja, risita de hiena, risita sarcástica, mirada hipócritas, miradas cómplices, etc, etc, etc... y que duda cabe que lo hacen bien, así que los espectadores que disfruten del teatro y de estos matices pueden pasar un rato (ojito que no digo ni "buen rato" ni "rato entretenido"). Los que, como yo, entiendan que el cine tiene recursos que hay que aprovechar para ofrecer algo diferenciado del teatro, de la tele o de mirar por la ventana, se sentirán estafados y mandarán a paseo esta cosa en el minuto treinta.
Me cuesta calificar esto como "truño" pero es que, sinceramente, me parece una tomadura de pelo (y eso que no pagué por verla, que si no voy al juzgado). Nivel de truño: ventosidad independentoide. ¡Viva Roland Emmerich!. Me recuerda a "Sleuth", otra cosa parecida que critiqué hace unos meses, en la que Michael Caine y Jude Law hacían el canelo en una casa de lujo...
OsitoF 
|