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Crítica de Miquel a El sabor de las cerezas
El sabor de las cerezas
Nota media: 7,0 Buena
Año/País: 1997 /
Director: Abbas Kiarostami
Reparto: Homayon Irshadi, Abdolrahman Bagueri, Safar Ali Moradi, Afshin Khorshid Bakhtiari
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18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Miquel   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Buena 8 de Agosto de 2009
Moras de árbol
Noveno largometraje del realizador iraní Abbas Kiarostami (Teherán, 1940). El guión es original del propio Kiarostami. Se rueda en escenarios reales de la periferia y de las afueras de Teherán (Irán). Gana la Palma de oro de Cannes “ex-aequo” con “La anguila” de Shohei Imamura. Producido por Abbas Kiarostami para Abbas Kiarostami Productions (Irán) y Ciby 2000 (Francia), se proyecta por primera vez en público en mayo de 1997 (Cannes).

La acción dramática tiene lugar en las afueras y la periferia de Teherán a lo largo de una jornada de 24 horas de un día festivo del otoño de 1996. El Sr. Badii (Ershadi), al volante de un Range Rover, busca discretamente un hombre que quiera ayudarle a suicidarse asumiendo el compromiso de cubrir con tierra la fosa en la que va a quedar el cadáver. La fosa está preparada junto a un arbusto próximo a la carretera. Entra en comunicación con un chatarrero iraní que cree que le hace una invitación sexual, con un joven soldado kurdo (Moradi) que huye aterrorizado, con un joven seminarista afgano (Noori), con un vigilante afgano y con el Sr. Bagheri (Bagheri), un maduro empleado turco del gabinete de ciencias naturales de un centro de estudios, aficionado a la taxidermia. Badii es de media edad, está cansado y se siente desesperado. Por causas que no se revelan explícitamente, desea suicidarse, objetivo ilegal en una sociedad, como la iraní, que condena y castiga el suicidio y considera a los suicidas como delincuentes merecedores del desprecio público.

El film suma drama y crónica social. Badii no desea ni ceremonias ni lápidas memoriales. Desea sólo recibir sepultura en un lugar digno, que ya ha elegido, y de manera digna. Ambas cosas le preocupan y por ello está dispuesto a pagar una suma relativamente importante de dinero a quien se preste a cumplir sus últimos deseos. No se explica, pero se sugiere a través de diversas indicaciones e informaciones, que desea suicidarse para tener una muerte digna, como la que no pudo tener su padre, que falleció tras una larga y penosa enfermedad. La probable noticia de la enfermedad terminal no le ha hundido anímicamente, ni le impide razonar y proyectar un plan minucioso de acción. Se basta a sí mismo para adquirir los somníferos, elegir el lugar del enterramiento y excavar la fosa. Le falta la persona que se preste a cubrir de tierra la fosa para no molestar a nadie, no provocar malas impresiones, no alterar el orden del lugar y no interrumpir la rutina del trabajo de nadie. El film no dice explícitamente si Badii llega a consumar su propósito. Se manifiesta a través de diversas sugerencias: la hermosa puesta de sol que el protagonista observa desde un mirador elevado sobre la ciudad, las nubes de tormenta que cubren la luna, el aguacero que cae sobre la localidad, su acomodo en la fosa, el fundido en negro que le sigue.

(Sigue sin “spoilers”)
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Miquel
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