Los fans de la saga del ogro no quedarán decepcionados, pues la tercera entrega mantiene el nivel de la segunda parte (el de la primera sería, por supuesto, una utopía). Los guionistas de "Shrek Tercero" han sido inteligentes. Sabían que el producto se agotaba y que, en consecuencia, las carcajadas serían menores y la película tendría sus altibajos. Para paliar esas posibles carencias regresan a la fórmula exitosa del original: Un cuento al revés, donde los villanos toman ahora mayor protagonismo, encabezados por el vengativo Príncipe Encantador.
Además, el comienzo promete con un estilo más adulto, ya que Shrek debe asumir dos enormes responsabilidades como sucesor al trono y padre. Por ello los gags son más "picantes" e incluso a veces escatológicos, así como tratados con un humor muy cuidado (por ejemplo, en la muerte del rey Harold).
La animación sigue siendo igual de real y los retoños de Shrek y Asno son auténticamente entrañables (no perderse los títulos de crédito). Tampoco decepcionan los puntazos que se esperan de los animales ya conocidos. Eso sí, hay muchos menos homenajes cinematográficos que en la segunda parte, porque se multiplican los personajes de cuentos unidos a seres mitológicos; aunque se combinan en la banda sonora piezas de música clásica.
Y cuando parecía que las ideas se acababan, ahí van unas cuantas sorpresas:
spoiler:
- Convertir a "Camelot" en un instituto de niñatos pijos, así como la tergiversación de la leyenda artúrica es muy original (sólo Justin Timberlake o un Backstreet Boy podía doblar en la versión americana a Arturo, por su fisonomía y carácter)
- La trasmutación del Gato con Botas y Asno, tras el hechizo de Merlin.
- La traición de Rapunzel
Homenajes cinematográficos: El Señor de los Anillos, Chicago, Gladiator.