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"Copular con filosofía", que me diga... "Copular con Francis en el Ford de tu padre", no, no...quiero decir: "Francis Ford Coppola: el padre de Sofía".
Martin Sheen, un buen actor que cometió una de las mayores atrocidades que ha sufrido el débil cuerpo inocente de la Cinematografía, es decir tener hijos y enchufarles en la industria, merece, sólo por eso, ser colgado por la soga de Hitchcock desde lo más alto del Empire State de King Kong.
Su interpretación, bajo la sombra del dopaje (Lucy in the Sky with Diamonds), está lograda, y consigue que el Marlon Brando más grotesco y sobreactuado que se ha visto en pantalla no le eclipse. Esto no es moco de pavo.
Dennis Hopper, otro actor afín a las sustancias prohibidas, encaja perfectamente en un corto, aunque no pequeño, papel.
Pero el premio es, sin duda para "il consiglieri", al que le sobran huevos para hacer surf en un bombardeo y disfrutar del olor a napalm de antes de desayunar.
La ambientación es perfecta y crea una atmósfera personal e intransferible al film. Principalmente el tramo que acontece navegando por el río.
La música está seleccionada conforme a las tendencias hippies de la época y asociada a la paranoia ácida que se vivió en las selvas, donde alucinación y terror paseaban de la mano.
Pero quizás peca un poco la película de transgesora: tal magnificación de imágenes y personajes termina por sobrepasar la barrera del sonido e hiriendo de muerte al ritmo narrativo.
En resumen, Coppola: capaz de crear "El Padrino" y vomitar "Life Without Zoe".
Me quedo, por cierto, con la del 79.
El director's cut, es sólo apto para frikis de la guerra del Vietnam (es decir, del sonido de los helicópteros).
Sines Crupulos 
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