|
Buen documental... y mejores intenciones
"Cámino a Guantánano" ofrece una gran diversidad de campos para el análisis. Empezamos por lo cinematográfico. La película, en sí, es un experimento que, al menos yo, no recuerdo haber visto nunca (aunque es posible que se haya tratado en alguna anterior ocasión). Esta película no es ficción, claro está, pero tampoco es un documental. Winterbottom y Whitecross han logrado conjugar las características de ambos generos de forma sabia, lo que te permite adentrarte aún más en la historia, a través de las palabras de los verdaderos protagonistas de la trama. Una mezcla que no chirría, ni mucho menos, sino, como ya he dicho, enriquece el resultado final.
La película roza la perfección en su parte final, cuando los protagonistas llegan a la base nortemaericana en Guantánamo, donde se nos ofrece visualmente toda la crudeza que allí acontece (por desgracia, esto es real) sin concesiones para el espectador. Las torturas, los engaños, el maltrato... Todo bien dirigido y sintetizado, de una forma que oprime el corazón pensando cuántas cosas más no sabemos que ocurren tras las vallas que cercan Guantánamo.
Pero la película, hasta llegar a esta parte, es una forma rápida y algo torpe de contar cómo los protagonistas acaban en ese infierno que es Guantánamo. Pretenden contar mucho en poco tiempo, cuando quizá el resultado podía haber sido incluso más breve y sencillo.
Destacar sobre todo su buena fotografía y ese, en todo caso, ritmo acelerado del film que puede llevar a la propia desesperación del espectador, identificándose aún más con la difícil situación de los protagonistas.
De la parte reivindicativa, podemos perfectamente encontrar al Winterbottom incisivo de "In this world" y convence (tampoco es que nuestra predisposición, generalmente, esté muy apartado de su misma opìnión) de que mantener abierto Guantánamo es una ofensa contra los derechos humanos. ¿Quién provoca terrorismo? ¿Quien destruye el World Trade Center o el que destruye el Corán?¿Quién provoca el odio? ¿No ha estado EEUU alimentando un odio que ahora se ha rebelado contra él? ¿No es Guantánamo la continuación de ese odio? ¿Por qué se le permite a EEUU dicha actitud?
Esta es, sencillamente, la grandeza del cine. La que crea preguntas de difícil respuesta en un escenario de realidad confusa que traspasa las pantallas del cine.
Escar 
|