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El bello y la bestia
Cuando se trata de una separación con hijos, la ley la caga; directamente. Sin anestesia.
Bien es cierto que hay hombres que maltratan, que dan mala vida, que beben, que hacen pasar a una mujer por un auténtico infierno, y un largo etc. Pero hay cientos de separaciones diarias. Y de todas ellas, ni todos los hombres son los malos, ni todas las mujeres las buenas. Pero la ley en este campo no se complica la vida; como mecanizado, sin oír que tiene que decir cada parte de una sociedad llamada matrimonio, nos dejan al hombre en pelotas. Sí, le quitan el derecho a dar un beso de buenas noches a sus hijos, le hacen sacar las maletas de su casa, le quitan todo el sueldo ganado honradamente a partir de ese momento, y allí se queda ella; con cara de felicidad; tú te jodes, pero me da igual, yo sigo con mis hijos, con mi casa, con mi dinero y con el tuyo. Y nada. Aquí se nos queda el amigo arruinado psíquicamente, económicamente y con una impotencia de tres pares de cojones. ¿Y todo por que? porque seguramente ella encontró a un tipo muy majete que le promete el oro y el moro. Porque según ella; "se me acabó el amor". Y porque a la muchacha se le apetece cambiar de polla, y la ley le responde con una gran sonrisa... pues mujer, si te cansaste de tu hombre, tú tranquila; que en un plis-plas lo pongo de patitas en la calle. Y no te preocupes por tu monedero, lo llenamos con todo lo que gane él. Y ahora, a disfrutar de tu nueva vida... ah, por cierto, cuando te canses del nuevo, por aquí ando yo, pero procura tener hijos con este también, que si no, mucho no podemos hacer... tanto gusto, hasta la próxima.
Pues hay miles de historias de este tipo. Cada una con un triste contenido."Kramer contra Kramer" es una de ellas.
JuanCádiz 
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