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Nunca una tesis fue tan entretenida.
El 31 de marzo no es una fecha cualquiera. Ese día murió Isaac Newton y nacieron entre otros Haydn, Descartes o yo. También vino a este mundo Alejandro Amenábar, aunque este se diferencia de los anteriores en que es gay.
Las películas de este hispano-chileno son las de un cinéfilo. Ha visto tanto cine que sin querer copia, adapta, se inspira, recuerda o piensa de forma inconsciente en ellas a la hora de rodar.
Esto no es ningún problema, Amenábar vio cine clásico, algo que los espectadores y nuevos directores actuales parecen desconocer.
En “Tesis” encontramos mucho cine, por ejemplo “El fotógrafo del pánico” de Michael Powell y a Hitchcock y a...tantos otros.
Su opera prima tiene muchos elementos típicamente juveniles, como son el tratamiento universitario del espacio o la interrelación humana de personajes. Y algunos defectos de verosimilitud de guión, propio de la edad fantasiosa de quien la filma.
Es igual, “Tesis” es y será una de las mejores películas españolas de los noventa, arquetipo absoluto de cine comercial y gusto por la calidad en los detalles, que demuestra que la intriga y el suspense están al alcance de cualquiera que tenga brillantez y mucha carga cultural, tanto cinematográfica, como literaria. Y Amenábar la tiene.
Nota: 8,2.
vircenguetorix 
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