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Retrato de un perdedor
Película realista y cruda, que muestra personajes con problemas de adaptación social.
Seguimos la vida del escritor Hank Chinaski (interpretado correctamente por Matt Dillon) y sus miserias: tales como el alcohol, las mujeres, la falta de proyectos para la vida, la desazón de no poder triunfar en aquello que verdaderamente siente como su vocación.
En ello tratará de encontrar sustitutos que le hagan sentir al menos útil, aceptará trabajos diversos en los cuales no podrá durar debido a su alcoholismo y su irresponsabilidad marcada. Entonces vagará en el más absoluto vacío existencial, se relacionará con mujeres para divertirse y pasarla lo mejor posible. De las cuales, podrá mantener una relación más o menos estable con Jan (interpretada por Lili Taylor). Sin embargo, altibajos emocionales y la bebida impedirán todo tipo de progreso, dejando que la ciclotimia sea el factor que caracterice la situación.
El filme funciona, trata temas profundos, nos deja un panorama de lo que significa el fracaso vocacional y las consecuencias de un alcoholismo no tratado. No obstante, la cinta no progresa, queda estancada en una mera descripción de una circunstancia de vida, no produce la empatía necesaria para poder identificarnos bien con los personajes. No hay un incremento en la intensidad dramática, por lo tanto el filme sirve como material de reflexión, pero no trasciende más allá de lo meramente anecdótico y documental.
En definitivas, una cinta muy simple, pero natural que expone una situación de vida muy particular y que nos brinda una panorama más o menos acabado de la angustia de unos personajes marginales que no encuentran la felicidad en sus vidas y que están muy alejados de encontrarle el rumbo correcto a las mismas.
Betomovies 
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