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Cuando todo se difumina
Lejos del pegoteo melodramático, lejos de la parafernalia tierna y vacía, Reconstruction nos envuelve dentro de un mundo que retoma y retoma para luego borrarse una vez más. Tan suspendido y vago resulta el amor que ofrece esta obra que por más concreto e intenso que suene, al igual que un cigarrillo prendido que levita entre las manos de un sujeto anónimo, siempre tendrá esa dosis de dolor ante lo borroso y difuso que representa.
Un protagonista se construye, o lo construyen, para rememorar vivamente una decisión que lo alejó de todos sus allegados. La infidelidad se presenta como un antes y un después para un hombre que se encuentra de pronto ajeno, extrañado en su medio. A diferencia de otras pelis que prefieren cargar las tintas en los sentimientos culposos, Boe se adentra en los terrenos de un destino que no solo no esta escrito sino que se reescribe una y otra vez, buscando un cierre. La historia se dispersa en tres personas más, en la pareja anterior del protagonista aunque en menor medida y sí hace hincapié en una pareja que da vueltas como el protagonista: una mujer que vacila entre lo nuevo y lo viejo y su marido, un escritor que trasciende la trama y escribe situando el argumento dentro de un meta texto.
Alejada de los convencionalismos del cine intimista, Reconstruction busca una nueva mirada, más rica pero también más dificil de asimilar sobre las relaciones humanas, sobre los afectos erráticos y las identidades no del todo conformadas.
Juan Rúas 
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