Escribo estas líneas desde el desconcierto. Algunos han descrito la película como original, otros como necesaria. Yo prefiero decir que es sincera e interesante y voy a explicar el porqué.
En cuanto al fondo, si leemos cualquier manual sobre "como escribir" o "como hacer que nos asista la creatividad", la primera respuesta es siempre: mira a tu alrededor, habla de lo que estás haciendo, y ¿qué es lo que hace un escritor?. Escribir. Ejemplos varios: Samuel Beckett, Juan José Millás. No es original hablar del tema de la "creatividad agotada" del escritor.
En cuanto a la forma tampoco me parece original expresar mediante la voz en off el propio pensamiento. Todo ello nos pone delante de los sentidos un libro, un libro hablado.
Me parece interesante alguna idea que formula el guionista / personaje, como por ejemplo que su intención es hablar de las flores sin que ocurra nada ordinario, amor, muerte, ni extraordinario a lo largo de todo el argumento, en un intento de hacer una obra intemporal, genial muestra de su verdadero ser y sobre todo trascendente.
spoiler:
Sin embargo es notable su sinceridad, ya que después de decirnos cual es su propósito se conforma con una obra circunstancial, una relación amorosa y un asesinato, diciendo sencillamente que "lo he acabado que ya es mucho. Kaufman se aleja tras verse con Amelia lleno por primera vez de esperanza" , en una extrema redundancia que se trasmite como el eco a través de las notas de “Happy together”. ¿Se conforma o se rinde ante su carencia de creatividad?
Al final toda la tensión creada en relación a su agotada imaginación queda en un "nada es tan importante" y “gracias hermano por bajarme de mi elevado ego insatisfecho de perfeccionista”.
Pero también hay algo inquietante. El hermano muere en la película y si esperamos al final de los títulos, en un lugar que todavía es película pero ya no forma parte de la ficción, podemos ver que ésta está dedicada a la memoria de su hermano Donald. ¿Dónde acaba la película y empieza la realidad? Y por cierto lo que de verdad ha conseguido Kaufman ha sido que nos olvidemos del director. Conmigo por lo menos.