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(s/t)
Una de las cosas que echo de menos en el cine de terror actual es la concepción de la película como una experiencia de miedo unitaria, como un discurso único y firme que avanza de forma acumulativa a lo largo del metraje y se adhiere a la memoria en forma de idea de horror. Se tiende, por contra, a la sucesión de sustos y escenas escabrosas, al tren de la bruja, al "¡acojónate, Batman!", descanso y hasta la próxima. El éxito de la película estará en el número de veces que se oigan gritos histéricos en la sala. Y en REC volvemos a lo mismo. Demasiado enfática, demasiado obvia, abuso del tremendismo ingenuo y de lo flipante. No la compararé con las obras maestras del terror, lo haré con "The Blair Witch Project", con dos puntos de media menos en FA y, con sus limitaciones, mucho más sutil, dramática y terrorífica que la peli de Balagueró. He votado Pasable, la película me ha entretenido. Lamentablemente, eso es todo.
Tomine 
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