|
Dulce como la piel, suave como el azúcar (8.5)
Dulce como la piel
De esta película destaca la historia en sí (Patricia Rozema es una magnífica guionista), bien contada, tierna, dulce, narrada con buen gusto y sensibilidad, sin caer en el empalago ni rodearse de tópicos. Momentos de gran erotismo entre dos mujeres filmados con delicadeza y verdad, componiendo hermosas escenas donde otros habrían derrochado mediocridad. Una película sobre las emociones, los sentimientos, el amor y la piel.
Suave como el azúcar
Aunque la película en sí puede pecar de una ligera irregularidad (ciertas decisiones morales parecen tomarse de forma simplista, quizá hubiera sido necesario profundizar más en ese tipo de debate personal de la protagonista), está recubierta de tanta sinceridad y tanta sencillez que la envuelve de las dosis necesarias de ternura. Sentimientos suaves, agradables, luchas y decisiones personales tomadas sin moralinas ni crueldades innecesarias. El desarrollo de la película es suave y envolvente, sin sobresaltos, como una caricia.
Una preciosa película
Jopelines 
|