José Corbacho me sorprendió muy gratamente con Tapas, película pequeña, sensible y muy bien hecha e interpretada, pero ha dado muchos pasos atrás con su segundo largometraje, Cobardes. Película floja, de factura televisiva, con personajes esquemáticos interpretados por actores erróneamente escogidos (Paz Padilla se esfuerza, pero tiene a Lluís Homar de marido, le queda grande), adolescentes protagonistas faltos de naturalidad (sobre todo la novieta del pelirrojo), y situaciones forzadas y carentes de credibilidad, apesar de que intenta denunciar un tema tan espinoso como el acoso escolar. Elvira Mínguez y Antonio de la Torre son los únicos que despuntan en sus actuaciones, y, por decir algo positivo, la peli es corta y no aburre, algo así como un capítulo de Física o Química.
spoiler:
El final es para echarle de comer aparte. Esa mirada a cámara del niño no tiene nada que envidiar a la de Damien al final de La profecía.