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La historia del hombre camaleón, tan absurda y cómica como reflexiva
En cuanto a técnica cinematográfica es un film bastante correcto. Pero lo interesante del film es la trascendencia de Leonard Zelig, el hombre camaleón. La historia, desarrollado como un documental ficticio intenta reflexionar sobre diferentes cuestiones. En primer lugar, a causa de lo absurdo del argumento, es una crítica a la sociedad, crédula de todo aquello que parece real, incluido el propio documental. Confieso que en algún momento llegué a pensar que este caso podría haber sido real, bueno, o por lo menos, podría haberlo pensado si el protagonista no fuere tan parecido al genial Woody Allen. Por otra parte, la película incita a la búsqueda de la personalidad propia, de una originalidad que debe estar presente en cada persona, y que en muchos casos no existe. De esta forma, Zelig, representa a la sociedad que únicamente se imita a sí misma, para encajar con lo que la rodea, sin darse cuenta que, como hace Zelig a lo largo del film, es ella la que elige y conduce su propia vida.
Allen, presenta aquí uno de sus films más interesantes, o al menos, más trascendentes. La historia del hombre camaleón, tan absurda y cómica como reflexiva, consigue parecer un documental sin aburrir y mostrando una forma muy interesante de hacer comedia: el documental ficticio.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Algunos momentos de humor:
-Vendió los derechos de su vida a la Warner. Visto lo sucedido, ésta exigió la devolución. Zelig solo pudo devolver la mitad, el resto ya lo había gastado. Así que la compañía, enfadada, se quedo con la mitad de su vida y solo le devolvió los momentos en que dormía o comía.
-Le acusaron de bigamia, adulterio, accidentes automovilísticos y extracción innecesaria de muelas.
Frase memorable:
-Su enfermedad fue la base de su salvación y gracias a su trastorno se hizo un héroe.
david 
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