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Quisiera pedir perdón, pero no sé a quién
Una auténtica delicia "visionar" A sangre fría nada más terminar de leer la apasionante novela de Truman Capote. La película consigue trasladar a la pantalla, con un magnífico lenguaje cinematográfico, los mejores pasajes, si bien de forma condensada, de esta narración literaria de no ficción que de por sí ya resulta muy estimulante, de tal forma que la combinación entre ambas supone una conexión entre cine y liteatura como pocas veces se ha logrado.
Los destinos de la tranquila e inocente familia Clutter, de los esforzados detectives de Kansas, así como de Perry Smitn y Dick Hickock, dos personajes cuya complejidad psicológica hubiera dejado sin palabras a cualquier psicoanalista actual de cualquier escuela, confluyen de forma fatal en un momento de sus vidas sin que al parecer ninguno de ellos pueda hacer nada por evitarlo.
Atrás quedaron los sueños de ir a la Universidad, de seguir montando a la yegua Babe, por la orilla del río, y de encontrar un tesoro oculto en los valles de algún lugar de México. Esta vez el pájaro amarillo no apareció en el último momento.
CAROLA 
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