Kieslowski fue reconocido por la trilogía de los colores en el ocaso de su carrera y su vida, pero resulta que dio más. La doble vida de Verónica, una de las películas más hermosas que han atravesado mi retina. Bellísima, rebosante de "la chispa", que raras veces encontramos en el cine.
Una obra maestra imprescindible que nos da una lección de cómo un director debe plantearse una simple (o dos simples) historia. Aquí también encontramos los colores de Kieslowski, que convierten una escena en un cuadro de Velázquez.
spoiler:
Dos chicas en dos ciudades distintas. Una habla polaco y la otra francés. Pero por lo demás son idénticas. Interesantísimo enfoque de las diferencias culturales y emocionales de dos personas iguales que han nacido en entornos diferentes. ¿Es igual el amor, la muerte o la música para todos?.