La artesanía cinematográfica de un creador sin igual elevada al máximo refinamiento. Una prueba del grado de perfección expresiva al que había llegado el cine en los albores del sonoro, como prueba: casi no necesita rótulos. ¿Para qué? Si al tener tanta carga poética sobre las imágenes uno se deja encadenar por la poesía de sus sombras. Grande entre las grandes.
spoiler:
Mi escena preferida: la pareja protagonista, tras reconciliarse en la iglesia, baja las escaleras fundiéndose en un beso,con cambio de escenario, que es probablemente uno de las cotas líricas más sublimes de la cinematografía mundial de todos los tiempos.