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La hiriente aspereza de una gran película.
Fue la primera película del más que interesante, aunque quizás algo oportunista, movimiento Dogma, ideado por el díscolo y genial Von Trier y francamente fue una presentación de gran fuerza y contundencia. Es la historia del día de celebración del 60º cumpleaños del impecable patriarca de una familia de la alta burguesía, fiesta reventada por el hijo mayor, el cual a la hora de los discursos encenderá inesperadamente la mecha de la dinamita poniendo a la luz escabrosos asuntos del impoluto jefe del clan.
Con "Celebración", Vintenberg hace una gran película pero también un análisis destructivo, de aspereza dañina e hiriente, sobre el manoseado y, a veces, claustrofóbico concepto de familia, y desde ésta, de la condición humana en general con su egoísmo, mentiras, hipocresías, cinismo y fachada de falsa moralidad compungida y de sucio frac.
Hay un gran guión, muy trabajado de diálogos, en la película, dónde se trata sin la más nimia compasión hacia los personajes y dónde el humor, también presente, es chocante, pues la sonrisa plausible choca contra el muro dramático, desnudo y cruel que es la obra en sí misma (la parte del boicot de los camareros y sirvientes).
Excelentemente interpretada y con un notable manejo de la cámara en mano, estamos ante una gran película, absolutamente independiente y de bastante dureza, que penetra en las entrañas de lo que trata para enseñar en canal lo detestable de las apariencias.
kafka 
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