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Una obra maestra magistral y visualmente espectacular
En el día de hoy (10 de junio de 2007), tengo el cine de Bertolucci un poco desconocido, pésame decirlo. Pero con "El último emperador" he decidido que esa situación no puede continuar así.
Estamos ante una indiscutible obra maestra, al parecer bastante infravalorada, de magnífico vestuario, hermosa fotografía, estupenda música... destaca sobretodo que es visualmente grandiosa. Podría decirse que ver la Ciudad Prohibida de ese modo hizo que me entraran ganas de ir a Pekín.
La historia del último emperador de china, Pu-Yi, está recreada en esta cine de una manera imborrable, inmejorable. En algunos momentos puede llegar a hacerse muy lenta o pesada, pero al que escribe no le aburrió ni en un momento. Los sentimientos de los personajes siempre están presentes. Siempre. En cada segundo hay alguna cosa que admirar, ya sea por parte de los actores, de los elementos técnicos, o incluso de cualquier otra cosa que el espectador pueda crear de entre toda esa grandeza fílmica.
Es posible que en ocasiones contenga escenas desagradables, pero nadie dijo que fuera una película carente de las peores partes también de la biografía de ese último emperador.
Fue nombrado Emperador a los tres años, hasta que todo decayó. Desde su nombramiento hasta el día de su muerte, contando con contínuos flash-back (que en absoluto complican la comprensión de la película, sino que son oportunos totalmente), se narra magistralmente la vida de Pu-Yi, un personaje que, a partir de mi visión de esta obra, recordaré como uno de los más memorables de cuya vida he tenido el placer de ser conocedor, y, además, de un modo tan grande, con unas imágenes impactantes y un disfrute particular no demasiadas veces experimentado. Excelente.
angelito 
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