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Sobredosis de azúcar
Vaya tufo de película, a la altura de las que ponen en Antena 3 después de comer los sábados. Todo empieza cuando el susodicho Noa se cuelga de la noria del pueblo para conocer al amor de su vida (porque el ya sabe que es el amor de su vida, que es muy listo) Lo más gracioso es que el truco le funciona y empieza a quedar con la chica, a la que introduce en su mundo de gilipolleces románticas (como por ejemplo tumbarse en la carretera de noche a ver si te revienta un coche, es tan romántico…) Pero claro, empiezan los problemas. La chica es rica, y sus padres unos señores muy malos que se ríen de Noa porque es pobre y se pasa el día en las oficinas del INEM, así que empiezan a poner peros a la relación (toma tópico gordo)
No voy a seguir destripando, pero lo que viene luego es peor, más tópico, más irreal, más azucarado y más estúpido todavía. Pero es todo tan romántico ¿Quién coño ha escrito el guión, los osos amorosos? Me gustan las películas de amor. Y ya sabemos todos que las películas románticas son eso: películas. Ficciones que nos emocionan, que nos embargan el corazón por unas horas, que nos hacen reír y llorar. ¡Pero lo que no me gustan son las películas de amor tan exageradamente ñoñas, imposibles e hiperbólicas! Además, la pareja protagonista no trasmite nada y los secundarios son títeres que no aportan demasiado al argumento.
En fin, que mucha azúcar para tan poca tarta, mucho romanticismo para tan poco argumento, para tan poco feeling. Suspenso.
Skull Kid 
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