El cineasta de Bilbao se atreve por segunda vez con un film en inglés, pero ahora se cubre las espaldas con actores estelares.
¿Y qué poso queda tras el visionado? A mí poco, la verdad. Supongo que el público medio reaccionará de dos modos: 1) Fascinado, creyendo que ha visto un suspense de enorme complejidad intelectual 2) Algo molesto porque le hayan contado una milonga considerable.
En mi caso, ni una cosa ni la otra. Comprendo las razones de Álex para hacer el film -los thrillers y el suspense son ejercicios de guión que permiten toda clase de ingeniosas triquiñuelas mediente una escritura de atrás hacia adelante-, pero no me dejo apabullar por arenques rojos, twists y despistes diversos de la historia. Uno ya está muy curtido.
Por otro lado... ¿qué cuenta el film? Si uno elimina de la ecuación la verborrea matemático-filosófica que inunda el film, queda una intriga de parvulario. Fibonacci, Wittgenstein y el número Pi no son más que un modo de confundir al público para que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda.
Más cosas: Leonor Watling se revela como una mediocre actriz (está mejor -que no demasiado- Julie Cox) y su personaje resulta insulso e innecesario. Además, sus escenas de cama con Elijah resultan gratuítas.
El estilo visual, pese a ciertos esfuerzos de producción (como ese cacareado -y falso- plano secuencia) resulta gris. Hay sobreabundancia de primerísimos primeros planos de Hurt y Wood, lo que confiere a una buena parte del largometraje un tono visual televisivo.
¿Y qué pasa con John Hurt? Pues que es lo mejor del film. Podría rodarse una película de él interpretando un monólogo y resultaría fascinante.
spoiler:
Para concluír, mencionemos el detalle más extraño de la película:
Ver a John Hurt disfrazado de Guy Fawkes.
Igual que el héroe de "V de vendetta" (un film en el que Hurt interpretaba al principal villano).
Raro.