Carlos Sorín continúa con sus clásicos paisajes patagónicos, con sus actores "inventados" que realmente brillan aunque no sean profesionales...
Es una película que se centra en las relaciones que pueden trazar las personas cuando no tienen esperanzas o futuro alguno.
Aunque contiene algunos pasajes aburridos, vale la pena mirar esta película.
Cuando una mascota se convierte en algo más que un "amigo" sino una razón para continuar con la vida.
spoiler:
Son imperdibles las escenas de la Patagonia argentina... tan desoladas y desiertas.
Me quedo con la imagen en que se ve la gran cabeza del Dogo en la pequeña camioneta junto a Juan, es enternecedora.
La mejor escena es una de las últimas donde se ve a Bombón intimando con una perra, cuando todos decían lo contrario, él eligió , le gusto y decidió; no necesitaba ninguna ayuda ni veterinario sólo tiempo para decidir lo que mejor era para su gusto.