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LA GENIALIDAD DE OTRAS ÉPOCAS
¿Por qué en la vida nada ha vuelto a ser como fue alguna vez? ¿Por qué no se repiten pintores tan grandes como los del renacimiento? ¿Por qué no hay grandes compositores como los del barroco o el romanticismo? Y ¿por qué, en casi un siglo, no han vuelto a darse comediantes como los que hubo en la Edad de Oro norteamericana?
Seguro que hay explicaciones para todo esto, y quizás, una de las más claras, es que hemos perdido el rumbo centrando nuestros intereses más en el poseer que en el ser. La tríada de hoy es: ten mucho dinero y muchas propiedades, para que hagas lo que se te antoje, y entonces serás respetado por todos. Y la tríada que nos enseñaron los grandes maestros es: sé un magnífico ser humano, para que puedas servir con amor a la humanidad, y entonces tendrás todo lo que desees de la vida. Este es el sendero de la sabiduría.
“EL HOMBRE MOSCA” es cine a cabalidad, elaborado minuciosamente y cuidado hasta en el más ínfimo detalle. Se siente el compromiso con el arte, y el profundo respeto con los espectadores, último destino de toda obra cinematográfica y de toda creación artística.
Harold Lloyd nos descresta con la precisión de sus movimientos, con su enorme osadía, y sobre todo, con la inagotable recursividad con que trasciende todos los obstáculos que se interponen en su camino hacia el éxito y hacia la conquista amorosa.
Un poco, héroe de ocasión, pues, aunque la idea del ascenso es suya, el convertirse en “el hombre misterioso” que termina ascendiendo los doce pisos del edificio Bolton, se debe a la circunstancia forzosa de que su amigo, como “El Fugitivo” (¿se acuerdan de David Janssen?), no consigue zafarse del obstinado policía que quiere meterlo a la cárcel para cobrarle la que le hizo.
Esta película tiene humor, del fino, del ingenioso, del que resulta absolutamente original y memorable: ¿Qué les parece esa manera de colgarse para ocultarse de la arrendataria? ¿O la manera de visionar como se esfuma la cena por satisfacer a la novia comprándole una cadena? ¿O la manera como resuelve el poder entregarle a una clienta su pedido en medio de la multitud que lo acosa? O…
Este es el cine que debería darse a todos los chicos. Mi hija Eliana, de apenas 7 años, la disfrutó plenamente. Los muchachos se merecen lo mejor. No puede ser que los abandonemos a la comedia burda y ramplona que hacen tantos hoy día, como fabricando salchichas.
“EL HOMBRE MOSCA” es una obra maestra.
Luis Guillermo Cardona 
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