No es de extrañar que Guillermo del Toro se viera atraído por la historia de El orfanato y decidiera marcar con su sello personal la producción. Desde el diseño de los títulos de crédito con los que comienza la acción, el espectador se ve atrapado en una película donde se han cuidado todos los elementos con la minuciosidad que el director mexicano cuida todo lo que firma. Fantástica ópera prima de Bayona y de todo su equipo en general, que han creado en su primer largometraje un universo visual a la altura de las grandes películas del género. A destacar la cuidada fotografía de Oscar Faura y -sobre todo- el fantástico trabajo de mezclas, música y diseño de sonido, que van anticipando los escalofríos en la columna del espectador (En éste sentido, en el pase al que acudimos nos sorprendió la falta de sincronía en algunos momentos del doblaje de la película; fallo que esperamos se encuentre únicamente en la copia que vimos y que seguramente hayan corregido para el estreno). En cuanto al reparto, la película descansa completamente sobre la espalda de Belén Rueda, -que inevitablemente recuerda al trabajo de la mejor Nicole Kidman de Los otros-, en el papel de una atormentada madre atrapada entre el mundo paranormal desatado por la imaginación de su hijo y la locura.
spoiler:
Apuntar por último, un par de detalles sobre un argumento que bebe de lo contado en películas como El espinazo del diablo, El laberinto del Fauno y Los otros y clásicos como Peter Pan. Bajo una historia de apariencia simple se encuentra un complejo laberinto narrativo, una historia entre los fantasmas de El espinazo del diablo, la fantasía de El laberinto del fauno y el país de nunca jamás y una realidad que no lo es tanto (Los otros). El desenlace se ve desinflado por lo complicado de intentar explicar todos los cabos sueltos que arroja la mezcla de esos mundos. Entre los esguinces de la historia que pretendo resolver en un segundo visionado, el principal es que, por ejemplo, cuando Belén Rueda descubre la puerta a la "casa de Tomás", ésta se haya sellada por el papel pintado, por lo que es imposible que su hijo pudiera acceder antes que ella y quedar encerrado dentro. Si el misterio es que todo formaba parte de la imaginación de la protagonista, mis preguntas se multiplican...y quizás no quiera responderlas nunca. Al fin y al cabo, el buen sabor de boca que deja el cine, en ocasiones no merece explicación.