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El Caos que Ana provocó en mis Emociones
He tardado varios días en superar el shock visual y psicológico que supone la última rareza de Julio Medem. Desde el primer minuto en el que me propuse intentar plasmar en palabras las emociones que Ana me había causado, el bloqueo mental fue inevitable. "Caótica Ana" es una obra que bien puede presumir de situarse, para bien y para mal, entre algunas de las películas más impactantes que se hayan podido ver en estos últimos años. La impresión que el último film de Medem causa, puede ser mayor aún, si la primera película que te propones ver de este metafórico director es su más caótica y pasional obra. Tal fue mi caso, que me sentí desde un principio, inevitablemente atraido hacia éste cosmopolita proyecto rodado en tan dispares localizaciones. Desde Nueva York, a Fuerteventura, pasando por Ibiza, Madrid y Phoenix. Cámara de última generación en mano, y novata al frente del proyecto. Elementos arriesgados todos ellos, sobretodo si lo que te planteas dirigir es tu obra más extrema. La pasión, cinematográfica, humana y vital que se huele en cada fotograma es inevitablemente inmenso. Tanto para bien como para mal, la obra de Medem se ve lastrada y al mismo tiempo elevada por esa irreprimible pasión que el director destila a su personal homenaje dirigido a su fallecida hermana pintora. Bien es cierto que este elemento le juega más de una mala pasada cuando quiere llevar a buen puerto la conclusión de la historia, y que tal vez, Julio no se ha parado a pensar dos veces el impacto que tales imagenes podrían causar en el espectador. Si asi hubiera sido posiblemente no habría sido capaz de acabar incluyendolo como solución final, pero eso es precisamente lo que se agradece hoy día, la impresión, lo inesperado, el atrevimiento, y la falta de insulsa modestia que muchas veces empaña tantas películas. Medem se arriesgó de pleno y eso es algo que, a día de hoy, en una sociedad tan previsible como la nuestra, debemos agradecerle míninamente. Sin embargo "Caotica Ana" no es una obra perfecta ni mucho menos, tampoco una obra maestra, faltaría más, pero sin duda es una película que recordaré mucho tiempo, que me ha hecho pensar mucho más que algunas que tenían la reflexión como objetivo abanderado en sus intenciones, y es una de las pocas obras que ha hecho que me enamore hasta las entrañas de su personaje, real y ficticio, encarnado por una soberbia Vellés interpretando a una "caótica ana". Y eso, por encima de todo, es algo que yo valoro muchísimo en una película; que tropieze, que resbale, pero que también se eleve en momentos verdaderamente emocionantes como pocas películas han conseguido plasmar en el cine español. Nunca una canción de Antonio Vega fue tan conmovedora, nunca un baile fue tan emocionante, nunca una mano en mitad de una vorágine urbana dijo tanto y nunca unos cuadros fueron tan coloridos.
Por otra parte, parece ser que incluso el decir abiertamente que es una obra que te ha atraído puede sonar desconcertante y hasta puede estar mal visto...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: ...pero sin verguenza ninguna reclamo mi derecho a decir que me ha gustado, que me ha hecho sentir en pocos minutos lo que ni el más experimentado de los artistas podría haber conseguido.
He sentido asco, he sentido rabia, he sentido lágrimas, he sentido risas, he sentido mi corazón conmoverse, he sentido nervios, he sentido impaciencia, he sentido amor, he sentido decepción, he sentido tantas cosas que he acabado emociomalmente exhausto.
Al salir de la sala ninguna palabra salió de mi boca y hasta el día siguiente mi mudez fue plena y mi mente se quedó en pleno stand by, repasando imagenes una y otra vez, recordando la mano solitaria en medio de la multitud, la sonrisa de Manuela y su eterno brillo en los ojos, su valentía y su desverguenza. En definitiva he acabado elaborando un tremendo albúm de recortes de imagenes y emociones que creo estará bastante tiempo en mi interior.
¿La recomiendo? Ni hablar, no seré yo el que diga que vayas a verla porque no quiero ser yo el cuasante de un descomunal enfado. "Caótica Ana" gustará a muy pocas personas y posiblemente enervará a la gran mayoría de gente. Decir lo contrario sería mentir, y pensar que puede gustar a alguién como para tener el valor de recomendarla, una ingenuidad. El criterio de valoración se encuentra en cada uno, si decides ir a verla será por voluntad propia. Volarás con ella, te estrellarás con ella, te enamorarás y querrás insultarla. Pero algo tendrá que despertar. Solo replanteate que si así ha sido, entonces la obra ha conseguido su objetivo, sólo te quedará valorarla según su atrevimiento, su valentía y su pasión o su ineptitud, su ingenuidad y su ignoracia. Yo opté por lo primero, guiado por mis emociones. Tu decidirás tu camino.
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Ana es pintora, es joven, soñadora, y sonriente. Vive en una cueva con puertas pintadas, con una bestia parda al que llama padre. Ana se enamorará, le partirán el corazón y cruzará el mar. Nunca soñó hasta que se enamoró. Desde entonces no dejará de soñar, con otras vidas, con otras épocas, pero siempre con el mismo sentimiento, el amor, por la vida y por las buenas personas. Contra la violencia, la injusticia y las guerras.
Será ingenua su intención, pero algunas verdades son así de sencillas.
Momentos: Las manos de Ana en medio de la ciudad. Nunca la soledad urbana se plasmó de manera tan hermosa. Nadie te toca, tus manos se quedan vacías, colgadas, únicamente pudiendo buscar, y esperar que otra persona las encuentre. La entrada del velero a Nueva York. El inesperado climax final, asqueroso, repugnante, pero transgesor y efectivamente poético. Sería una frivolidad pretender que lo bello, lo poético y lo hermoso sólo fueran imagenes vacías magníficamente engalanadas. A veces la poesía también se encuentra en lugares que no esperamos. La mirada de Ana. El baile con su padre bajo la voz de Antonio Vega, al borde de la lágrima. Said guiando a Ana a traves de la calle, Ana mirandole con una enorme expresividad y fervor.
El Fauno 
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