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Cambio de sexo, pero no es transexual
Adela se levanta,se ducha y se arregla, como cualquier mujer, pero tras ese rostro apenado y marcado por la soledad, guarda un secreto: se afeita.
Pero Adela no es una mujer sino un hombre, que jamás ha sido informado de su sexo.
El tono imprimido por Armiñán no va dirigido a una parodia, ni a una comedia, no, el director ahonda en el drama de un hombre, que anteriormente se había preguntado el por qué de su soltería como mujer, y el cambio de vida que ha de expermientar olvidándose de todo lo ocurrido.
Un filme sano, puro, no lacrimógeno ni sentimentalista, que no cae en los tópicos, e interpretado por unos actores solventes y notables, entre los que destaco a mi querida Lola Gaos, sin desprestigiar a la actriz de reparto de lujo del cine español: Chus Lampreave, y al omnipresente protagonista.
Una cinta para la época transgresora y sobre todo diferente, que critica la poca educación sexual de los jóvenes, algo que hoy en día ha mejorado pero tampoco es para tirar cohetes.
Algo debieron ver los académicos de Hollywood para nominarla como mejor película extranjera, y por aquel entonces estos premios tenían algo de valía.
¿Irreal? ¿Pero no ven ustedes la TV?, ¿no se han fijado en Falete?
Dromedario 
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