Simplificando mucho, "La habitación de Fermat" parece una mezcla pretenciosa de el "Código da Vinci" cutre (la peli va de resolver acertijos) y de "Saw" con mejor gusto (si no se resuelven los acertijos, pasan cosas malas). Lo mejor que tiene es que es un intento de hacer una película española original, entretenida y diferente a lo de siempre. Lo peor es que se queda en eso, en un intento y el resultado termina siendo una patochada.
Supuestamente se trata de una película de misterio, suspense y enigmas matemáticos, pero la dirección, las interpretaciones y el guión se encargan de destrozar cada uno de esos aspectos. Vayamos por partes: La dirección es correcta, pero tan simple que hace todo lo posible para evitar crear una atmósfera de misterio. Con las curiosidades matemáticas (chascarrillos infantiles en su mayoría) consigue entretener un rato, pero no da para noventa minutos.
El guión está firmado por Luis Piedrahita, conocido (y buen) monologuista, pero todo lo que tiene de original, lo tiene también de infantil. La historia puede parecer enrevesada, con sus continuos giros y sorpresas, pero en realidad es muy básica, está cogida con pinzas y no hay nada dentro de su envoltorio técnico y matemático. Es como esos libros de Dan Brown o de Tom Clancy, que atraen por sus temas y enigmas militares, religiosos o científicos, pero que son completamente superficiales. Si Luis Piedrahita quiere dedicarse a esto del cine, debería empezar por colaborar en la creación de un guión para el programa en el que participa ("EL hormiguero") y tratar de convertirlo en algo interesante; o por lo menos en algo que tenga sentido.
Sigo en el spiler. No revelo nada, pero es que supero el máximo de caracteres permitidos.
spoiler:
Con todo, la película hubiese tenido alguna posibilidad si las interpretaciones le hubiesen dado algo de credibilidad. Pero no. Santi Millán es un buen cómico, pero no es un actor. Lluís Homar sí es actor, pero de los malos, de los que sobreactúan, de los que provocan repulsión. Alejo Saura, aunque quede resultón en comedias o series juveniles, es un actor mediocre. Elena Ballesteros es lo más parecido que hay en la película a un actor y su trabajo vendría a ser un cinco pelado, lo que da una idea del nivel interpretativo del asunto. Capítulo aparte se merece Federico Luppi, que por lo visto ha mamado democracia toda la vida en un país como Argentina (la cuna de la Libertad, como todos sabemos) y se permite venir a España a dar lecciones
sobre qué partidos políticos españoles son decentes y a cuáles "hay que aplicar un cordón sanitario". Dejando a un lado su faceta como referente ético, y sin pretender generalizar sobre su trayectoria en la profesión de actor (confieso que sólo he visto otra película suya) aquí resulta lamentable, aunque dentro del tono general.
Me esperaba más. De hecho, me esperaba algo bueno, aunque solo fuese por la cantidad de promoción que se hizo de la película y el montón de instituciones oficiales (Ministerio de Cultura, Instituto Catalán de Financias, Instituto Catalán de Industrias Cultutales, TV3 e Insituto de Crédito Oficial) que han aflojado pasta (nuestra pasta) para la creación de esta obra. No la meto en mi saco de los truños porque duermo mejor sabiendo que mis impuestos sirven para sufragar el Arte (con mayúsculas).