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Escalofriante y redonda oración profana.
21 gramos es el peso que pierde una persona al morir, esto es, el peso del alma cuando abandona el cuerpo inerte. Pero "21 gramos" es también la impresionante y maravillosa segunda película del mexicano González Iñárritu tras su excelente, visceral y rudo debut con "Amores perros". Y con su ópera prima guarda esta obra maestra puntos en común: es la historia de 3 historias o personajes a la vez, quienes en un momento determinado y por el azar de la ruleta de la vida convergen su existencia en el punto justo de la tragedia, lo que les llevará a una sucesión del dolor, la expiación, el amor, la culpa, la venganza, la redención, que en base a un puzzle de secuencias desestructuradas en un guión troceado, maravilloso y redondo (sigue parecido modelo el fabuloso Guillermo Arriaga al de "Amores perros") el espectador va tragando, hasta la médula y como levantado por un huracán, sin concesión alguna.
Y es que "21 gramos" es una escalofriante y torturadora oración profana preñada de cine rabioso, áspero y contundente, formidablemente montado por Stephen Mirrione, pero que no es sino un espejo refulgente de la condición humana, de la fragilidad infinita del momento, de la dolorosa caminata que es la vida; así, sin más, en una suerte de tragedia moderna, desoladora y apabullante, en un conjunto redondo y portentoso, fomidable y directo a la mandíbula, que cuenta con unas interpretaciones inconmensurables de un enorme Sean Penn (¿el mejor actor de su generación?), de una sufrida y sensacional Watts y con un Benicio del Toro insuperable y prodigioso, trío secundado maravillosamente por el resto del reparto.
"21 gramos" es la película del año y una de las grandes en muchos años. Me resulta todavía lacerante y penoso que puedan comparar al gritón, talentoso a gramos y autosuficiente Tarantino con las toneladas de cine que lleva Iñárritu en las venas, porque éste lleva la batuta de manera magistral siendo un cineasta joven pero innovador, brutal, directo y realista (mal que nos pese) como la vida (perra) misma. Es uno de los míos. Bendita película. Amén.
kafka 
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