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La vida es más simple si se vive espontáneamente y sin refinamientos alienantes
Una comedia que basa sus argumentos en un humor ingenuo e inocuo apto para todo público.
Desde la efectividad me atrevería a considerarla irregular y ciclotímica, pues si bien es excéntrica y singular con las salidas ocurrentes que se diagraman, le falta energía y chispa para no aburrir en determinados pasajes y para no resultar un tanto larga en su metraje.
En este aspecto de la contundencia también me gustaría comentar que la cinta posee ratos donde la risa aparece gracias a la inventiva de las situaciones en sí, pero en otros pasajes lamentablemente su jocosidad se torna un tanto redundante y vulgar como para mantener enganchado al espectador en forma constante.
La idea de fondo es criticar cómo el ser humano se convierte en esclavo de la tecnología y cómo necesita aparentar lujo para disimular la frialdad y el vacío de una casa muy moderna pero que no llega a ser un hogar donde el amor habite.
La clave humorística pasa por contrastar:
* la solemnidad del complejo refinamiento social con la vulgaridad surgida de lo popular y sencillo,
* la extravagancia de lo moderno con lo simple de la tradición cotidiana y el folclore,
* lo refinado y pomposo con lo grotesco y humilde.
Lo mejor del filme -además de su carga discursiva implícita de arremeter en forma crítica hacia la alienación del hombre ante lo que impone una sociedad de consumo donde el tener es más que el ser- es la originalidad de la propuesta y la forma de ser llevada a cabo alejada de los convencionalismos de la comedia tipo. Aquí no hay un argumento muy orquestado desde la concatenación y la estructuración narrativa, sino que más bien es una sucesión de gags que van esbozando un guión simplista que describe situaciones simpáticas, anémicas de maldad pero cargadas de indirectas y mensajes críticos solapados.
La banda sonora es amena en su simpleza a base de un tema jazzístico que acompaña muy bien el espíritu alegre y optimista del filme.
En sí esta oferta cómica ofrece un humor basado en pocas palabras y por consiguiente en escasos diálogos. Por ende, aquí es importante el tema de las actuaciones. Y vale mencionar que Jacques Tati es quien asume el rol protagónico para que el humor aparezca interpretando a un personaje inoportuno que mete la pata en todas las ocasiones debido a su graciosa torpeza y brutalidad. No quisiera ser lapidario, pero no creo que en este filme Tati sea tan convincente en su despliegue histriónico como para generar la carcajada del espectador mediante ademanes y carismáticas gesticulaciones, y menos si lo queremos comparar con Charles Chaplin o Buster Keaton, ambos maestros en este tipo de desempeños.
En fin, es a grandes rasgos una opción humorística interesante repleta de jovialidad y desparpajo, en donde vemos claramente cómo se puede criticar mediante eufemismos cómicos.
Betomovies 
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