|
Las carpetas amarillas...
Artificial, gélida e insustancial adaptación al cine de un anuncio de impresoras Canon.
Ni siquiera la presencia de dos intérpretes tan carismáticos como Tim Robbins o Samantha Morton (una de las mejores actrices de los últimos diez años, sin duda) son capaces de inyectar algo de calor a esta impostada radiografía sobre la deshumanización, el individualismo y el desamor, donde conceptos tan profundos y delicados aparecen sustentados con papel de fumar, de bonito diseño y última generación, eso sí.
Y eso que no empieza mal del todo, pero pronto, demasiado pronto, las carpetas amarillas comienzan a diluviar del cielo.
Y Motta, el cabrón, ventilándose la botella él solo.
Barfly 
|