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vida y muerte, calma y acción... ¿me puedes bajar un pelín el contraste?... mmm, no, mejor déjalo como estaba, gracias.
Los primeros minutos de "Al otro lado" me hipnotizaron. Se puede pensar que lo normal de la hipnosis es que se te caiga la babilla mientras roncas en tu butaca. Pero es que no se me ocurre un término mejor para definir las sensaciones de ese comienzo. Puedes decir que te cautiva o te embriaga, pero es que estoy convencido de que mientras proyectaban el film, si alguien se fijase en mis ojos, estos dibujarían una espiral infinita a la manera de los cartoons clásicos.
Hablando de "Al otro lado" en su totalidad, técnicamente me parece impecable. Hay muchísimos travellings (uno siguiendo a un coche es espectacular) y panorámicas de seguimiento. Abundan los planos fijos con puesta de escena teatral. El fundido en negro se usa contínuamente como signo de puntuación entre las partes de la película (a la manera de Jarmusch). No obstante, la película no se queda en un mero ejercicio vacío.
El guión está cogido con más alfileres que el atracón-preparación de un examen de 500 folios de apuntes la noche anterior. Aunque no sé explicar por qué, pero funciona. Tal vez el tratamiento temporal de empezar por el final para volver al inicio de la acción, y terminar la acción con el inicio del film, cierra un círculo y convierte el todo en algo redondo (lógico: círculo = redondo).
En el aspecto de debilidades personales, hay algo que me atrae mucho de esta película. Al haber diferentes espacios, aparecen muchos medios de transporte (tranvías, metros, trenes, aviones, transbordadores, taxis, coches). Y los abundantes planos de aparente transición son de esos traslados: los protagonistas viajando solitarios contemplando el paisaje desde la ventanilla y cosas así. Me hizo pensar en la cantidad de tiempo que uno se pasa en la vida viajando, haciendo diferentes trayectos en busca de un destino: irte de juerga a la ciudad donde estudian tus colegas, ir de camino a un macrofestival perdido en el medio de la nada, coger el tren para ir a mojar el churro y de paso ver sitios nuevos... y claro uno se pasa el viaje pensando en sus cosas: "¿ron o whiskey?" "extrafuertes o contacto total?" "¿qué le invento a mamá cuando me pregunte qué comí?". En "Al otro lado", son preocupaciones más reflexivas las que intuimos que acompañan a los personajes en sus desplazamientos. Algo lógico, debido a la gran cantidad de acontecimientos importantes (esta peli no va de nimiedades vacuas) que les suceden.
(sigo con mis pajas mentales en spoiler)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Es criticable la actuación de Hanna Schygulla. No cabe duda que está en la película como signo de distinción y para atraer al público festivalero al haber sido la musa de Fassbinder, y no porque se conserve en un espléndido estado. Pero esa mala actuación y su físico talludito, talludito (que diría el gran García) le viene de perlas al personaje de vuelta de todo que ¿interpreta?.
En ocasiones, la frontera entre lo ridículo y lo sublime es muy tenue (topicazo). "Al otro lado" se queda en el país de lo sublime. Sobre todo por ese plano estático final, en contraste con todas las idas y venidas de la narración, que remata la película y te deja pensando en el patio de butacas en más cosas que en las de siempre: "¿me tomo una copa al salir del cine?", "tendría que haber cenado algo más contundente", "mierda, hoy otra vez duermo sin compañía"... (por supuesto, en estas cosas de siempre es imposible dejar de pensar cuando sales de una peli que has ido a ver solo)
Muy, muy buena
Pas
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