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La escalera de Jacob
Ay los desvanes. Cuando era un crío y pernoctaba en la vieja masía de mi abuela los muebles crujían. Todos sabíamos que esos ruidos procedían del desván. Una escalera atravesaba toda la columna vertebral de la casa; y terminaba donde deben acabar todas las escaleras: en el fascinante desván.
Ha habido muchas películas, sobre todo desde ésta, dedicadas a mansiones encantadas. Pero ésta tiene los ingredientes adecuados: un desván atrayente, una tenebrosa historia oculta del pasado, caja de música, medalla, sesión de espiritismo comme il fault, psicofonías, un actor que no sobreactúa, pozos misteriosos, fantasmas que claman venganza, etc. Además no sé que tienen las películas de los setenta, que dan la ambientación perfecta a este género.
Otro acierto me parece el prólogo. Estamos acostumbrados en las películas de este tipo a que llegue a la mansión una familia o una pareja feliz. Aquí no. Llega un muerto en vida, y desde el final de la escalera le llama algún vivo en muerte; y eso en cierta manera lo hará revivir. Es su particular escalera de Jacob, y debe subirla.
Gilbert 
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