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INSUFRIBLE AGLOMERACIÓN DE CLICHÉS A RITMO DE MODERNEZ TELEVISIVA
Tiempo atrás Tony Scott daba la impresión de que era capaz de hacer una buena película dentro de los cánones que imponen ser uno de los pesos pesados entre los encargados de realizar los proyectos de los grandes estudios. La vibrante y muy bien rodada Marea Roja así lo atestigua. Pero todo ha cambiado. De nada sirve tener al guionista de The Departed, que por cierto escribe una acumulación de clichés por guión, porque esta película no es más que una ventisca de muletillas visuales que provienen de la televisión que triunfa ahora; parece como si hubiesen descubierto el zoom, el travelling, el montaje rápido y el primer plano ayer y se dedicaran a jugar con estos recursos bobamente como niños con un juguete nuevo. Parece como si algún ejecutivo con un cierto grado de retardo les hubiera dado a los directores el siguiente catálogo:
1. Si el plano dura más de 4 segundos perderemos 60.000 dólares por copia.
2. Si el plano no está en movimiento perderemos 60.000 dólares por copia
3. Si dos personas hablan en la calle y no lo filmáis con la steady-cam dando vueltas alrededor perderemos 60.000 dólares por copia.
4. Si un plano general dura más de 2 segundos perderemos 60.000 dólares por copia.
5. No olvidéis que si dejáis de marear a la audiencia durante unos segundos podrán pensar y se darán cuenta de la porquería que están viendo y perderemos toda la pasta.
6. Y recordad hacedores de películas, usad todas esas cosas modernas tan resultonas de las TV series que más molan; no quiero aire en el plano, todo primeros planos, todo staedy-cam o cámara en mano, da igual si está o no justificado, todo zooms setenteros ya que resulta que ahora no son horrendos. Que sea bien evidente que le intentamos dar ese aire fresco, ágil y moderno, que se note bien, ya que eso es lo que cuenta.
La puesta en escena, la composición del plano y el montaje desaparecen. Todo es un galimatías idiota.
espanto 
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