|
De un curioso drama pre-apocalíptico a un Thriller típico sin fuerza ni pegada
Cuando "3 días" llegó a nuestras pantallas, su aspecto era inmejorable. Un thriller con un aspecto donde la racanería y vulgaridad desaparecían de un zarpazo en pro de unas imágenes cuidadas, unos encuadres realizados con mimo y, unos efectos, que parecían suficientemente decentes como para no notar ni tan sólo la procedencia de la propuesta.
También la respaldaba el gran éxito obtenido en el festival de Málaga, y la inmensidad de un actorazo como Eduard Fernández, hechos que escondían la cuestión de estar ante la obra de un primerizo en el campo del largo, cosa que no siempre tiene porque afectar, todo sea dicho.
Pero en "3 días", afectó, no tanto porque Javier Gutiérrez no tenga pulso ni maña para componer una película medianamente decente, sino por ese empeño inusitado que parecen tener algunos autores al querer, también, firmar un guión que harían bien dejando en manos de alguien con experiencia y más camino recorrido que ellos.
Así, en este debut, nos topamos principalmente con algún que otro personaje que no puede ser creíble a los ojos de nadie (por la situación en que se encuentra), y un desenlace que agarra más de lo manido e inverosímil, que de lo sorpresivo e intenso que podría haber sido este thriller pre-apocalíptico en el que tanto esfuerzo en la composición de imágenes se ha puesto.
De todos modos, no hay que negarle al film sus virtudes, como son unas interpretaciones adecuadas a lo que se está viendo, un primer tramo donde todo se desarrolla con interés y perspicacia al saber explotar con suficiencia una baza que podría haber dado para el hastío, pero que Gutiérrez sabe como manejar a la perfección para poder voltear la trama una y otra vez sin que esta se resienta, y una producción prácticamente de lujo, donde la fotografía es brillante y sus aspectos técnicos están tan depurados que invitan a un verdadero festival donde el gozo visual se impone.
Desgraciadamente, y tras ese primer tramo tan acertado, el realizador hace hincapié en la caracterización de su protagonista, extremando una vez más sus defectos, y logrando que no podamos llegar a identificarnos con él, así como logrando que lo que podría ser una de las principales bazas de la película, Eduard Fernández, se torne un elemento que sólo hace que distorsionar "3 días" y transformarlo en un rutinario thriller sin demasiado gancho en sus últimos instantes.
Y así culmina, con la ineludible trifulca que debió buscarse, si se quería, de un modo más inteligente, y el desenlace pretendidamente romántico que huele directamente a cloroformo.
De todos modos, habrá que darle margen de mejora a este cineasta que, de seguir así, seguramente sorprenderá dentro de unos años.
Grandine 
|