Me hubiese gustado mucho más la película si no fuera por ese cabreante final, porque destroza una película con buena trama en la que en algunos momentos puedes llegar a pensar que el pobre lo pasa mal porque realmente está enamorado, que su situación es casi obligada, ohhh pobrecito, bueno a ver que pasa, a ver si sale del apuro, hay que ver que mal lo pasa...
spoiler:
¡NADA DE ESO! El tío es un retorcido maníaco que sólo quiere a Nola para su disfrute sexual en determinados momentos del día y a su mujer, por su estabilidad social y su dinero. Anda jugando a dos bandas con las dos hasta que Nola le pone las cosas claras: si no se lo dice él, se lo dirá ella, pero no piensa seguir con la situación. Entonces nuestro querido protagonista, al ver que puede perder la fortuna de la sosa de su mujer, idea un plan de lo más macabro: matará a Nola sin importarle un pito que esté embarazada y se llevará a la vecina por delante.
¡Pero lo peor es que le sale bien! Escapa de toda culpa y sigue con su vida cómoda y adinerada habiendo matado a tres inocentes, incluyendo a su hijo nonato.
Entonces el director da a entender que sufrirá toda su vida porque la conciencia no lo dejará vivir... vaya una tontería... un tío tan frío y calculador como ese no tiene conciencia, vivirá tan feliz sin importarle lo más mínimo lo que ha hecho, bah, penoso.