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El comunismo mal entendido
Cuando Marx denunció los excesos de la burguesía y advirtió que la lucha de clases sería inevitable para asegurar la supremacía del proletariado, probablemente nunca imaginó que la puesta en práctica de sus ideas efectuada por Lenin y compañía diferiría tanto de lo que el filósofo imaginó como la liberación del pueblo y el encuentro de la ansiada felicidad para todos los hombres al convertirlos en iguales.
Como ser imperfecto, el ser humano no puede ser saciado equiparándolo con sus iguales, pues siempre habrá quien despierte la envidia en su prójimo al poseer algo, aunque no sea material, que para ese prójimo sea inalcanzable, y es por eso precisamente, por lo que nuestro protagonista levantará las iras de un alto camarada del partido y será sometido a vigilancia para, en cuanto sugiera algo inoportuno en la supuesta intimidad de su hogar, ser quitado de en medio.
Lo que muestra esta cinta es un pequeño ejemplo de lo que el supuesto paraíso socialista instalado en Alemania del Este diferió del útopico ideal comunista y de lo que supuso para sus sufridos y suicidas ciudadanos, que vieron instaurado un regimen de terror y paranoia colectiva al servicio de los altos camaradas del Proletariat, en donde no era respetada ni la intimidad, ni la libertad de expresión, ni mucho menos la disidencia en una república que se llamaba a si misma democrática y república del pueblo, en donde el ciudadano podía no solamente ser privado de todos estos derechos fundamentales, si no caer en desgracia por el mero hecho del capricho de un pez gordo con toda la STASI a su servicio.
¿Qué tendrá este nuevo cine alemán, que obra tras obra, produce auténticas maravillas que el cine español está a años luz de lograr? Si la historia alemana del siglo XX está claro que es lo bastante interesante como para producir tal profusión de obras revisionistas sobre esos años, lo mismo se podría decir de la historia española, y aún así, el cine patrío sigue anclado en los tópicos temas de siempre.
Como único pero, del que peca quizás más de una producción alemana, le podría achacar algo de lentitud, que no empaña ni por asomo la gran ambientación de la Alemania comunista y las magníficas interpretaciones, destacando al que empieza como supuesto robot de la STASI y poco a poco nos va sorprendiendo con su despertar, todo ello narrado de forma realista, reflexiva pero objetiva, otro gran ejercicio de cinematografía alemán que de unos años a esta parte no hace más que regalarnos pequeñas obras de arte como ésta.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Llegando el reinado del terror comunista a su fin durante los años ochenta, solo un hombre bueno como definirá nuestro escritor a su salvador, tendrá al fin la ética de despertar y pensar por si mismo y en lo que está haciendo, para descubrir, que en realidad, no todos los intereses del partido sirven a la protección del estado.
LordLeal 
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