Creo que si esta película se proyectase en las escuelas de todo el mundo en clase de Historia, cada vez que se hablase de la Primera Guerra Mundial, todo iría mejor. Y a quien le parezca exagerada mi opinión, voy a ir más lejos aún: debería proyectarse en el dormitorio de Bush todas las mañanas al salir el sol. De Bush y de todos esos líderes de pacotilla que seguramente no han visto jamás esta película y se morirán sin verla, porque están demasiado ocupados en jugar con las vidas de los demás.
Y si la vieran, ¿con quien se sentirían identificados? ¿Con los altos mandos o con los soldados rasos? Me temo que sólo entrando en lo más profundo de sus conciencias lo sabríamos. Moriremos con las ganas de saberlo.
spoiler:
Es difícil escoger fragmentos para comentar, porque esta película no tiene desperdicio. Pero detacaré dos: el final en el que Kubrick se recrea en los retratos de los soldados franceses emocionados mientras escuchan cantar a la chica alemana es estremecedor; y la conversación del protagonista con un superior en su despacho interrumpiendo una fiesta.