La verdad es que, para lo fría que resulta a veces la historia, el director consigue mantener el interés. También hay que agradecérselo a un Irons adecuado para el papel y a una Binoche que, aunque ciertamente sobreactúa, despierta mis instintos sexuales más básicos.
spoiler:
La parte final en la que se desmorona el mundo del ministro al hacerse público el affaire, es muy buena; aunque lo de la foto ampliada queda un poco ridículo.