|
Mientras haya música bailaremos; y, a poder ser, con una sonrisa
Conmovedor documental realizado en primera persona por un hombre a quien su enfermedad (si no el documetal hubiera sido muy diferente) no mermó sus agudas cualidades mentales. Debería proyectarse en todas y cada una de las escuelas de este país, así como verse por todos y cada uno de los profesores, psicólogos y cualquiera que tenga un ápice de sentido común. La ética de su coherencia despunta del rostro de Carlos hacia las retinas húmedas del espectador, huyendo del sentimentalismo, a pesar de lo inexorable de la enfermedad. Se convierte en un durísimo retrato de la llegada de la muerte, pero vista desde el lado de un paciente que asume su destino con la inteligencia propia de un ser sumamente pletórico de sabiduría acerca de su destino. Se proyecta en un cine pequeño de Madrid, pregunta cuya respuesta carece de significado porque cada persona a la que le interesó "Mar adentro", de Amenábar debería cumplir su penitencia y ver ésta, así como aquellos que defienden un cine comprometido y veraz. Es dura, arranca lágrimas y no tiene salida porque se sabe el fin; y así es la vida misma.
enyel 
|