Tal vez parezca demasiado sencilla y básica para las retinas contemporáneas, pero creo que es precisamente la simpleza de este primer largometraje de Chaplin lo que lo hace maravilloso, y en mi opinión, mucho mejor que cualquier otra de sus obras.
Una historia ágil, entretenida, emotiva, que da lugar a los sueños, la fantasía, el drama y el humor, y encima la crítica social. En síntesis, todo lo que se puede pedir al buen cine.
Además, una actuación ingreíble de un pequeño Jackie Coogan, con pocos parangones en la historia del cine.
spoiler:
¡Extraordinaria la escena de la comparación entre la tragedia de la madre y la imagen de Jesucristo cargando la cruz!