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YO CONFIESO
Alfred Hitchcock engrana un suspense sin pretensiones excesivas. Conocemos al criminal desde el principio. Un secreto de confesión convierte en principal sospechoso a un joven sacerdote. Anne Baxter, que pese a su belleza, al fulgor de sus miradas, y a su mágica expresividad cuando el idioma de Shakespeare fluye de su exquisita boca, no fue plato de gusto para el intrigante Hicthcock, nos desvela su amor por el cura entre secuencias de inolvidable romanticismo... Montgomery Clift hechiza con su mirada. Sus actos carecen de aspavientos, no hay terror en sus ojos, sino un misticismo que abarca todos los matices del amor. En la escena cumbre, tras el juicio, frente a una multitud que lo acusa, Monty Clift ¡divino! ¡Es un film imprescindible!... ¡¡Jamás perdonaremos a la Academia de Hollywood que le negara un Oscar, más que merecido, al gran Monty!! Y en cuanto a las injusticias con Hitchcock ¡mejor no hablar!
pablo garcia del pino 
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