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"What the fuck are you talkin' about???!!!!
Imagínate que llegas de noche a tu casa, y sin saber por qué, te reciben dos matones con muy mala leche y tratan de convencerte, metiendo tu cabeza en el retrete, de que pagues una deuda que tu esposa (que por cierto no tienes) ha contraído con un mafioso del que nunca has oído hablar. Y todo esto porque te han confundido con un millonario que se llama igual que tú.
Ocho años después de demostrar su maestría en la que quizá sea la mejor obra de los hermanos Coen, “Muerte entre las flores”, vuelven al cine negro de la mano de una de las mejores comedias realizadas en los últimos quince o veinte años.
“The Big Lebowski”, título original de la película, es un homenaje a “The Big Sleep” (El sueño eterno), de Raymond Chandler, cuyas novelas son la principal fuente de inspiración para la trama de esta película. Una historia de detectives, sólo que ambientada, no en Los Ángeles los 40, sino de principios de los 90.
Pero aquí no tenemos a un experimentado detective como Marlowe soportando los quebraderos de cabeza que suponen los líos de falda, secuestros, sobornos, chantajes, corrupción, extorsión, etc. sino al “Nota”, un fumeta cuarentón, sin oficio ni beneficio, “seguramente el hombre más vago del condado de Los Ángeles” (según la narración en off), cuyo mayor desgaste físico lo provoca su afición a los bolos (que por cierto, curiosamente no se ve lanzar una sola bola al personaje en toda la película), y cuya mayor preocupación es que la leche que utiliza para prepararse los “rusos blancos” no esté agria.
¿Qué ocurre?, que junto con sus amigos Walter (un paranoico y charlatán veterano de Vietnam que actúa y luego piensa) y Donny (que nunca se entera de nada), el Nota no hace más que cagarla en cada situación en la que se ve envuelto, produciendo en el espectador una mezcla de carcajadas y vergüenza ajena.
Escenas alucinógenas, lenguaje soez, diálogos hilarantes, numerosos personajes 100% Coen cada cual más freak (el interpretado por Turturro es inolvidable), una excelente e imprescindible banda sonora (Bob Dylan, los Creedence, Gypsy Kings…) y un reparto de lujo hacen de esta película una obra maestra, cuyos siguientes visionados la hacen incluso más divertida.
Gregorio 
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