Confieso que cuando fui a ver “21 BlackJack” no sabía nada sobre este peculiar juego de apuestas, que mientras la estuve viendo tampoco lo entendí, y que posteriormente a su visionado no me he preocupado por saber de él. No es que la película te invite a ello. Se trata de una película muy plana, con un guión que podía haber dado mucho más de si, pero como pasa tantas veces en el cine moderno se parte de una idea interesante que se pierde en el camino de su desarrollo.
Resulta difícil engancharse a una película que apenas se toma la molestia de explicar el juego en que se basa y que además pasa muy por encima a la hora de explicar en que consiste la artimaña que aplican sus protagonistas en los casinos para hacer de las suyas. La escena del desenlace final resulta inverosimil.
Así las cosas, la película tiene que reducirse a ir de escena efectista en escena efectista camino de muy poca cosa, rellenando los 123 minutos que dura, ¿por qué tantos? A pesar de lo dicho, no se hacen excesivamente pesados hasta la ruptura del grupo. Lo mejor es un Kevin Space que deja en mal lugar al resto del reparto.
spoiler:
Explico el porqué la escena final no resulta versosímil. ¿Es creíble que un profesor aposentado y ya con algún dinero se arriesgue a estar horas ganando a lo loco dinero en una mesa de un casino, sabedor de que hay cámaras por doquier y un puñado amplio de matones dispuesto a acorralarlo y hacerlo trizas? ¿?