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Glenn, Gloria y Fritz
Tal y como hiciera un año antes con "Los sobornados", Fritz Lang vuelve a repetir fórmula con el siempre convincente Glenn Ford y la incombustible Gloria Grahame. En ni modesta opinión, "Deseos humanos" está un escalón por debajo de "Los sobornados", en la que había un gran puñado de personajes imprescindibles.
"Deseos humanos" es de todas formas una buena película, pero es que son tantas las grandes obras del género negro que ha hecho Lang, que es difícil destacarla por encima de otras. "Perversidad", "La mujer del cuadro" o "Los sobornados" son sólo una muestra del enorme talento que posee Fritz Lang para rodar este tipo de películas, aunque la obra cumbre del director austriaco es a mi parecer "M, el vampiro de Düsseldorf".
En "Deseos humanos" Lang compone un film con una extraordinaria fotografía sobre una historia de secretos, en la que como no, hay un crimen y una mujer desgraciada (Gloria Grahame) que busca apoyo, consuelo y evasión en una persona que no es su marido, en un maquinista de ferrocarril (Glenn Ford). No será una relación fácil. No puede ser de otra forma, ella le complicará la vida.
Sersolo 
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